MANTOVA

MANTOVA


A pesar de sus magníficos monumentos y su rica historia, Mantua es una ciudad lombarda alejada del turismo masivo típico de Italia. En mi estancia allí tuve la suerte de visitar completamente solo la Basílica di Sant’Andrea y la iglesia de Sant Sebastiano, dos ejemplos paradigmáticos del primer Renacimiento, obra del arquitecto Leon Battista Alberti.

También recorrí sin apenas compañía las innumerables salas del Palazzo Ducale, la antigua residencia de la familia Gonzaga y uno de los complejos palaciegos más grandes de Italia, anexo al Castillo de San Giorgio, en uno de cuyos torreones se encuentra la famosa Camera degli Sposi (o Camera Picta), decorada con frescos de Andrea Mantegna representando a varios miembros de los Gonzaga y una falso óculo en el techo al que se asoman unos cuantos putti pintados en unos escorzos asombrosos.

Y con igual tranquilidad me maravillé con los frescos que decoran los techos del Palazzo Te, diseñados por el maestro manierista Giulio Romano. En especial los de  Sala dei Giganti y los de la Sala de Psique, obras fundamentales de la historia del arte.

Siempre con la cámara en la mano, fui fotografiando pequeños detalles que me llamaban la atención, espacios vacíos y personas empequeñecidas por la magnitud de los edificios, que ahora muestro en esta galería.